La psicopedagogía de la escucha
Cada vez es mayor la necesidad de encontrar una vía de comunicación abierta y positiva que pueda favorecer la interacción con los demás. Es una necesidad básica que tenemos todos los individuos para poder desarrollarnos tanto a nivel psíquico, a través del pensamiento y del lenguaje, como a nivel social. Es la vía necesaria para poder expresar nuestras necesidades, pensamientos y emociones, así como para poder recibir todo tipo de información que nos permita a su vez aprender y crecer.
Parece que la gente oye, pero que cada vez escucha menos. Oír es el acto pasivo de recepción de estímulos sonoros. Sin embargo, escuchar es un acto voluntario que requiere implicación, deseo y motivación. Para escuchar hay que poner atención a los sonidos que nos interesan y así poder integrarlos. Escuchando podremos relacionarnos con el mundo y que éste se relacione con nosotros. Escuchar es querer oír.
La capacidad de escucha tiene relación directa con el comportamiento, con la conciencia de uno mismo, y con la comunicación. Cuando estamos angustiados o estresados, nuestro consciente no querrá escuchar ni analizar, y nuestro oído quedará cerrado. Y el no poder escuchar y analizar nos puede generar dificultad, angustia y estrés.
La mala interpretación de la información a nivel mental o emocional puede perturbar la escucha. Las dificultades de comunicación originadas por distorsiones en la escucha influyen
directamente en el aspecto afectivo, emocional, cognitivo-conductual y social de las personas, ya sean niños o adultos, pudiendo afectar a cualquier situación de su vida cotidiana.
Modificaciones en la audición tienen repercusión en el comportamiento, en particular en el área de la comunicación. El Método Tomatis regula las distorsiones de la escucha, ayudando así a desarrollar habilidades y potenciar capacidades.